Sendero de los Medievales

Datos básicos de la ruta:

Distancia: 
11,5 km
Tiempo estimado: 
2 horas y 40 minutos
Desnivel acumulado: 
130 metros
Dificultad: 
Media
Relieve del sendero de Los Medievales

El adobe está formado por una masa de barro mezclado con paja, moldeado en forma de ladrillo y secado al sol para su posterior uso para construir paredes y muros. Además de las casas de adobe existen varias edificaciones y enclaves de interés en estas localidades, vestigio de tiempos de mayor bonanza. Destaca en Tagarrosa su iglesia románica de curiosos capiteles de grandes volutas, y su magnífica torre mozárabe; en Santa María de Ananuñez sobresale la iglesia de Nuestra Señora de Agosto; mientras que Valtierra de Riopisuerga está situado en una pequeña elevación del terreno junto al río Pisuerga desde donde se obtienen unas magníficas vistas de su vega, tras la que se eleva la enorme mole calcárea de la Peña Amaya.

ITINERARIO

En la localidad de Valtierra de Riopisuerga se encuentra el panel que muestra el lugar de inicio del recorrido junto a la carretera que conduce a Melgar de Fernamental. El recorrido comienza por la carretera que conecta Valtierra con Rezmondo.

Se continúa unos metros por el asfalto antes de girar bruscamente a la derecha para dejar la carretera y tomar un camino agrícola. El paisaje prácticamente desarbolado está formado en su mayoría por campos de cultivo de cereal, tan propios de esta comarca castellana donde la agricultura de secano es la base de la economía de los habitantes de la zona. Son sus interminables tierras de labor, en barbecho o sembradas de cereales,las que, según la estación del año, crean los colores del paisaje ocres y pardos en invierno, todas las tonalidades del verde en primavera, y en verano el amarillo de las mieses maduras y el blanco de los rastrojos ya cosechados. Algunos bosquetes de chopos situados en torno a fuentes y manantiales y alineaciones de zarzas, espinos, sauces y chopos a lo largo de pequeños cursos de agua, completan el mosaico. De vez en cuando, en los puntos de mayor altura, asoma la Peña Amaya, una enorme mesa o lora que domina el paisaje de la comarca.

Sin abandonar el recorrido marcado, y tras superar varios cruces, el camino llega a la localidad de Tagarrosa, un pequeño pueblo que apenas tiene diez habitantes. Pese a su reducida población su caserío esconde un "palacio", o por lo menos, así lo han llamado sus habitantes durante cientos de años. Es un torreón de piedra compacto y robusto, aunque no espectacular ni llamativo. Tal vez por eso ha pasado desapercibido durante siglos. El "palacio" de Tagarrosa es un torreón mozárabe de planta rectangular, que en alzado tiene un perfil de pirámide truncada, con las cuatro paredes ligeramente inclinadas hacia el interior. La construcción, de mampostería esquinada con sillares y del siglo X, es uno de los ejemplos de arquitectura civil de la época condal mejor conservados de la provincia de Burgos.

También son llamativos los capiteles románicos de la Ermita de San Andrés. Pero no solo es fácil disfrutar de la historia y la cultura en esta localidad, ya que la presencia de un dormidero de milano real en las proximidades, hace que sea muy sencillo disfrutar del vuelo parsimonioso y tranquilo de esta ave rapaz.

La ruta atraviesa la localidad y sale por el este entre antiguas huertas para encaminarse entre campos cereal hasta llegar a una isla de vida, el pequeño manantial de los Moros, donde gracias a sus aguas se asientan huertas y algunos ejemplares de álamo o chopo negro. Un buen lugar para reponer fuerzas antes de continuar de nuevo la marcha. Siguiendo las indicaciones del sendero se llega a Santa María Ananuñez, que recibe al caminante con sus huertos y fincas de labor. En esta localidad el adobe es un claro representante de la arquitectura popular, pues la gran mayoría de sus casas están construidas con este material. Antiguos palomares, casas de adobe y otras enlucidas con cal, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y dos fuentes medievales hacen que dar un paseo por las calles de Santa María de Ananuñez sea labor obligada.

Después de este alto en el camino se retoma la marcha y se llega al último tercio del recorrido. El paisaje continúa como hasta el momento, formado por llanuras cerealistas salpicadas de cúmulos de piedras que en muchos casos cumplen la función de límite de la propiedad. Después de dejar atrás un cruce donde debe girar a la derecha el camino discurre hacia el oeste entre campos de labor. El último tramo del sendero se desarrolla por la carretera que une Santa María de Ananuñez con Valtierra de Riopisuerga, lugar donde comenzó el sendero. Queda en el recuerdo el recorrido por un típico paisaje castellano, con su riqueza cultural y etnográfica.

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Melgar de Fernamental
Melgar de Fernamental