Sendero de las Peladoras

Datos básicos de la ruta:

Distancia: 
10,6 km
Tiempo estimado: 
2 horas y 30 minutos
Desnivel acumulado: 
155 metros
Dificultad: 
Media
Relieve del sendero de Las Peladoras

En esta villa se asentó una legión romana, al mando del emperador Octavio Augusto, que trataba de someter a los pueblos cántabros y astures y romanizar la región. Dada su importancia estratégica pasa la calzada romana que unía Zaragoza (Cesar Augusta) y Astorga (Asturica Augusta), de la que quedan algunos restos en las afueras del pueblo. De esta época se conservan también tres puentes sobre el río Brullés, restaurados en la Edad Media.

Ocupada por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, su iglesia y ayuntamiento fueron incendiados por los guerrilleros (1812), quedando prácticamente destruidos; el incendio y posterior expolio borró la historia medieval de Sasamón.

La joya local es la iglesia de Santa María la Real. Tiene trazas catedralicias y posee numerosos y vistosos elementos góticos, como la torre y la portada principal, similar a la del Sarmental de la Catedral de Burgos.

Sasamón es una localidad de una gran actividad artística, como pone de manifiesto la casa museo de Salaguti, pintor, tallista y escultor de la localidad. Este interesante artista le puede enseñar el edificio en el que alberga parte de su obra.

 

ITINERARIO

El recorrido comienza en el punto de acogida BTT situado en el centro de la localidad de Sasamón. Se continúa por la calle del Humilladero hasta abandonar el núcleo urbano y se sale del pueblo en dirección a la Ermita de San Isidro.

El camino se convierte en una pequeña vereda que avanza flanqueada por ejemplares dispersos de chopo o álamo negro. A los pocos metros se pasa junto a una pequeña área recreativa con bancos, mesas y una fuente.

La ruta toma entonces un camino que asciende de forma progresiva hacia el páramo de la Retuerta y que es conocido popularmente como el camino de las Peladoras. Debe su origen a que era utilizado diariamente por mujeres de Sasamón para subir a las tierras de cultivo a pelar o sacar de sus vainas las lentejas y los yeros.

Desde el páramo de Retuerta se puede disfrutar en los días claros de unas estupendas vistas de la Peña Amaya y La Ulaña, al tiempo que una mesa interpretativa muestra una fotografía panorámica nombrando las montañas y altozanos que se puede observar, es el mirador de los Casares.

El sendero deja el camino principal para atravesar el páramo e introducirse en el bosque de Los Negrales, un encinar que da cobijo a un amplio abanico de especies como jaras, coscojas y endrinos, que aprovechan los claros del bosque para buscar la luz. En cambio, otras especies como la gayuba o uva de oso, aprovecha las zonas de sombra para tapizar el suelo.

En el encinar muchas especies animales encuentran refugio y un lugar donde vivir. Aves como la paloma torcaz, el ratonero, el pinzón vulgar o el arrendajo; o especies cinegéticas como el conejo, el corzo o el jabalí y otros mamíferos de menor tamaño, como el erizo o la comadreja, son algunos ejemplos de la fauna característica del encinar mediterráneo.

Siguiendo correctamente las señales se sale del bosque y la ruta cambia arcilla por asfalto, ya que se debe continuar unos metros por la poco transitada carretera que une Sasamón con Citores del Páramo.

El regreso a Sasamón se realiza por la senda de las Butreras, que pasa junto a la casa-taller del artista Salaguti, punto en el cual se inicia el descenso. La ladera en esta zona está cubierta de matorrales bajos, lo que favorece la presencia de aves como la calandria, la cogujada común, la codorniz o el chochín.

Al llegar al pie de la ladera un pequeño camino que discurre entre fincas de cultivo conduce en un suave descenso hasta el fondo del valle y hasta el lugar donde comenzó el recorrido, donde se da por terminado el sendero y se puede disfrutar de un merecido descanso.

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