Sendero de la Gargantilla

Datos básicos de la ruta:

Distancia: 
Sin ramal: 10,4 km/Con ramal: 15,4 km
Tiempo estimado: 
2 horas y 30 minutos
Desnivel acumulado: 
240 metros
Dificultad: 
Media
Relieve del sendero de La Gargantilla

En un inicio se puede disfrutar de un paisaje meramente mediterráneo dominado por encinares y terrenos baldíos cubiertos de matorral de aliaga y espliego, los dedicados a la ganadería ovina y que, poco a poco van siendo sustituidos por pinares para dar paso después a un paisaje más abrupto, poblado por vegetación de ámbito atlántico, como son robles, quejidos y matorral de brezos.

El colofón lo pone el paseo a lo largo del escondido y poco frecuentado valle de la Gargantilla y las ruinas de la antigua población de Hormicedo.

ITINERARIO

Partiendo por la travesía de San Facundo el sendero abandona la pequeña localidad de Villalbilla de Villadiego y toma la cañada del Monte para ascender hacia los depósitos de agua y el monte de encima que domina la zona más alta de las lomas que cierran las amplias llanuras de Villadiego.

La ruta asciende de forma tendida. Según se gana altura se van perdiendo las vistas sobre el caserío de Villalbilla para adentrarse en el paraje de los Tres Mojones, que alberga un bosquete abierto de encinas y robles sobre un tapiz de pasto que tradicionalmente era aprovechado para el ganado. La presencia del ganado en el monte se ha reducido mucho en las últimas decadas, las tenadas se van abandonando y el pasto, conservando antaño por ovejas y cabras, se va sustituyendo lentamente por espliegos, aliagas, carrascas y quejidos.

Avanzando por este paraje con unas fantásticas vistas sobre la mole de Peña Amaya, el sendero va ganando altura. Al llegar a su parte más alta, de forma redondeada, las encinas se alternan en el paisaje con jóvenes repoblaciones de pino negral, y ante nuestra mirada se van abriendo paso Las Loras, formaciones de poca altitud, pero que sobresalen en la llanura y que poseen escarpadas laderas, siendo el punto de unión entre las montañas cantábricas y la llanura del Duero. El valle de Los Válcarceres, La Ulaña o el Portillo del Infierno, son algunos de los parajes más sobresalientes que se divisan.

A medida que se avanza en el recorrido se observa como paulatinamente se va produciendo un cambio en el paisaje: la vegetación mediterránea de encinas y aliagas da paso a quejidos, rebollos y brezos, propios del clima atlántico.

Siguiendo la señalización del sendero se continúa descendiendo en busca del arroyo de la Gargantilla, que da nombre al recorrido. Poco después de comenzar a caminar junto a unos pinares adultos de pino negral, se debe girar a la derecha en el segundo cruce que se encuentra.

Tras el giro el sendero continúa entre robles, donde, si se presta atención, se podrán ver los revolcaderos y rascaderos de los jabalíes, que frecuentan estos bosques. También será fácil ver volar de rama en rama a aves como los carboneros comunes, los herrerillos o los pinzones vulgares.

Al llegar al arroyo de la Gargantilla se toma el Camino de Cernilos, que avanza paralelo al arroyo permitiendo un atractivo descenso entre robles, sauces, fresnos, chopos, álamos y pinos. Esta riqueza vegetal, unida al ocre de la arcilla, da al recorrido una gran variedad de tonos y colores.

En el lugar donde se abre el valle de la Gargantilla se asienta el abandonado pueblo de Hormicedo, lugar de paso entre Valderredible y los campos de Villadiego. En tiempos tuvo, y hoy en día sigue teniendo, unas excelentes condiciones, ya que no falta el agua y la presencia de especies cinegéticas es abundante.

De su época de esplendor solo se conservan un montón de escombros del Barrio de Arriba, la semiarruinada iglesia parroquial de San Quirico y Santa Julita y la capilla de San Antón, donde hacían un alto en el camino los conductores de las carretas que recorrían la zona.

Dejando atrás este misterioso y atractivo enclave, entre los altos de La Cagalita y San Miguel, se retoma la marcha. Desde este punto es posible tomar un ramal que une la población de Villanueva de Puerta con Hormicedo, permitiendo a los vecinos de esta localidad, o a quien lo desee, realizar el sendero tomando como inicio la localidad de Villanueva de Puerta.

El regreso hasta Villalbilla de Villadiego transcurre por un cómodo camino agrícola. A lo largo de este tramo los pinos y los robles dan paso a fincas de cultivo de cereal, frutales y chopos, que crecen en las orillas del Arroyo del Jarama. En apenas un par de kilómetros el sendero entra de nuevo en Villalbilla de Villadiego, donde se inició la ruta.

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