Sendero de los Navegantes

Datos básicos de la ruta:

Distancia: 
Sin ramal: 14,5 km/Con ramal: 17,3 km
Tiempo estimado: 
3 horas y 30 minutos
Desnivel acumulado: 
45 metros
Dificultad: 
Media
Relieve del sendero de Los Navegantes

El objetivo de su construcción fue evitar el aislamiento en el que se encontraba la meseta castellana. Este canal actuó como vía de comunicación y transporte, un medio que fue capaz de evitar la orografía, la escasez de carreteras y que permitió dar salida a los excedentes agroalimentarios que tenía la zona. En los siglos XVI y XVII existieron algunos proyectos y planes similares, que buscaban facilitar el tránsito de mercancías con la meseta, pero no fue hasta mediados del siglo XVIII cuando Fernando VI quiso dar un vuelco a la economía de España con la construcción del Canal de Castilla. Este proyecto proporcionó durante años usos derivados de la fuerza motriz del agua, generando un desarrollo económico e industrial en las localidades por las que pasaba y propició el nacimiento de fábricas de papel, harinas, cueros, molinos, armas e incluso astilleros. El Canal de Castilla ya no solo era una vía de comunicación y una arteria para irrigar los campos de Castilla, sino que fue el responsable de la industrialización de la Región.

ITINERARIO

La forma más sencilla de adentrarse en el sendero e iniciar la ruta es salir del punto de acogida BTT de la localidad de Melgar de Fernamental, donde siguiendo correctamente las señales, el recorrido abandona el caserío en dirección a San Llorente de la Vega. Hay que advertir que hasta el Puente de Abánades el itinerario es común con otro diseñado para ser realizado con bicicletas todoterreno (BTT). El recorrido cruza por el puente sobre el río Pisuerga para tomar a continuación con rumbo norte un camino que discurre sobre la mota que delimita las choperas y la ribera del río. Tras dejar atrás el punto limpio de Melgar, el sendero se encamina hacia el paso elevado sobre la autovía de Burgos a León.

Huertas, chozos, frutales, chopos y retazos del original bosque de ribera se disponen a lo largo del río, junto al cual discurre el camino.

En la chopera y sobre los árboles partidos o en los que están prácticamente muertos , aparecen los yesqueros, una especie de hongo que descompone la madera y que ha sido utilizado durante cientos de años para encender el fuego. Tras bajar el puente, se toma el camino que sale a la derecha a San Llorente de la Vega, el cual discurre por la vega del río Pisuerga entre cereales, regadíos y pequeños arroyuelos, dejando a la derecha numerosas choperas de producción. Los más afortunados podrán descubrir a su paso la presencia de alguna perdiz o disfrutar del vuelo de algún aguilucho. Este escenario es un magnífico lugar para ornitólogos puesto que alberga una gran cantidad de especies de aves que necesitan de este tipo de ecosistemas para crecer. Pardillos, cogujadas, alondras, calandrias, collalbas o codornices encuentra en este entorno un lugar ideal para vivir.

Durante este paseo, y justo antes de llegar a San Llorente, se podrán observar antiguos palomares, muy característicos de esta zona, o restos de tenadas, que atestiguan un pasado ganadero.

El sendero llega al caserío de San LLorente de la Vega, localidad, situada entre la orilla derecha del río Pisuerga y el Canal de Castilla. La ruta abandona el pueblo por la carretera comarcal PP.6112 que enlaza Melgar de Fernamental con Saldaña. Aproximadamente a unos quinientos metros el sendero cruza por encima del Canal del Pisuerga y gira buscamente a la izquierda, abandonando el asfalto, para llegar a la exclusa de San Llorente, a orillas del Canal de Castilla, la obra de ingeniería hidráulica de mayor envergadura lleva a cabo en España durante la Época Moderna.

El paseo continúa por una senda que discurre por la margen izquierda del Canal, bajo la agradable sombra de chopos, álamos, alisos y fresnos. Esta espesa vegetación aísla grandes tramos del Canal, permitiendo que en sus aguas y orillas se desarrolle una importante comunidad ornitológica. De todas las aves que habitan en él, quizás las más características y llamativas son los azulones ó anades reales, las pollas, las fochas y sobre todo las elegantes garzas reales, que es posible sorprender pesando en el agua, o sobrevolando con su característica silueta por los alrededores.

Este tramo del recorrido se extiende durante cuatro kilómetros hasta que llega al embarcadero de Carrecalzada, donde es posible coger el barco de San Carlos de Abánades y hacer un recorrido de sesenta minutos por el canal. Merece la pena acercarse, por un ramal señalizado del sendero, hasta el acueducto de los Abadanes, también conocidos como del Rey.

Este puente-acueducto, construido entre los años 1775 y 1780, salva el curso del río Valdavia. Consta de cinco arcos de medio punto, sostenidos por cuatro enormes pilares de doble contrafuerte. Levantado con trabajados silares, llama la atención por sus grandes dimensiones.

Con la imagen del acueducto el sendero continúa hasta la villa de Melgar. Inicialmente el recorrido discurre junto a la autovía A-62, aunque tras pasar bajo un paso inferior de ésta se adentra rápidamente por terrenos donde se alternan de forma desordenada huertos, fincas de labor y pequeñas choperas de producción. Tras cruzar con precaución la carretera a San Llorente de la Vega el sendero enlaza de nuevo con la mota y el puente sobre el río Pisuerga por donde se encaminó al principio de la ruta, entrando a continuación de nuevo en Melgar de Fernamental.

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