El Colacho

06/11/2017 - 13:08

El Domingo siguiente al día del Corpus las calles de Castrillo de Murcia se llenan de colchones para celebrar una de las fiestas más peculiares de las que se mantienen den España. Aunque no son los colchones los protagonistas de esta tradición que se celebra ininterrumpidamente desde 1621, y que está declarada de Interés Turístico de Castilla y León.

Un personaje grotesco, ataviado con una botarga de llamativos colores y cubierto por una máscara, es el encargado de saltar sobre esos colchones y sobre los bebés nacidos durante el año que en ellos depositan sus padres. Se trata de El Colacho, quien, en representación del diablo, también será el que se lance a fustigar con una cola de caballo a las gentes del pueblo que le increpan con insultos.

A lo largo del recorrido, los vecinos de Castrillo levantan altares de flores, para que, a su paso, El Colacho haga una parada y salte por encima de los niños. La farsa o juego de escarnio representa el mal y la herejía, finalmente vencidas por el bien en una fiesta que mezcla lo religioso y lo pagano. 

Tras finalizar la procesión, la gente va a las eras, donde se celebran bailes castellanos y donde el atabalero pronunciará un discurso. Finalmente se beberá vino y comerá queso y pan que, gratuitamente, reparte la archicofradía de Minerva