Path of Peña Amaya

Information about the route:

Distance: 
12 km
Estimated time: 
2 hours y 30 minutes
Accumulated slope: 
400 meters
Difficulty: 
Medium
Path of Peña Amaya
Relief of the path of Peña Amaya

Se trata de una 'lora' delimitada por grandes cortados calizos de paredes verticales, muy poco accesibles y formada por dos plataformas calcáreas superpuestas. Situada al sur de la Cordillera Cantábrica delimita dos regiones paisajísticas diferentes. La parte norte, con valles profundos parece estar situada en plena cornisa Cantábrica, mientras que al pie de la vertiente sur se abre la extensa planicie de los campos de Villadiego.

Su inaccesibilidad fue aprovechada en la antigüedad por numerosos pueblos, remontándose los primeros pobladores a la Edad del Bronce, continuando hasta la alta Edad Media. De estas épocas existen testimonios arqueológicos y numerosas citas históricas. A finales del siglo I a.C. Amaya fue escenario de las guerras entre cántabros y romanos. Con la decadencia del imperio romano, Amaya volvió a resurgir para transformarse en una ciudad fuerte hasta su conquista por los musulmanes. Los restos del castro que se observan pertenecen al s. IX cuando volvió a ser reconstruida por el conde Rodrigo.

ITINERARIO

La ruta comienza en la pequeña localidad de Amaya, situada al pie de la Peña. Desde el punto de acogida BTT la ruta sale por las calles del pueblo y comienza a ascender de forma acusada por un cómodo y amplio camino hasta el aparcamiento del a Peña Amaya. Desde aquí ya se pueden contemplar unas estupendas vistas del valle de Valdeamaya, la Peña de Albacastro y la llanura castellana.

En este punto se toma una pequeña senda que permite ascender a la Peña Amaya y pasar por los restos del castro. Una corta, pero exigente cuesta, conduce hasta la pradera donde se encuentran las ruinas del caserío de la Peña Amaya. En primer término se observa la Peña el Castillo, tras la cual se oculta la Peña Amaya. Aquí el camino se bifurca, debiéndose tomar la senda de la derecha, que discurre inicialmente por las calles del antiguo castro. Tras dejarlo atrás se comienza a bordear por su falda la Peña El Castillo e ir hacia el valle de Hongarrera, cuyas aguas fueron, a principios del siglo XX, utilizadas en una central hidroeléctrica diseñada por un ingeniero de Rioparaíso para dar luz a ocho localidades de la zona.

Dando ya vistas a la Peña Amaya y pasando por las proximidades de la fuente Hongarrera, la ruta abandona la cómoda senda que se lleva para iniciar su ascenso a la Peña.

Las marcas de pintura y los montones de piedra marcan el sendero, sucediéndose a través de la ladera y de los canchales de piedras para llevar hasta un estrecho canal entre los farallones de piedra, permitiendo ascender a la parte superior de la Muela de Peña Amaya. Las vistas desde aquí son asombrosas, dominándose los campos de Villadiego, formados por un mosaico de cuadros multicolores: verdes, rojos, pardos, dorados, etc.

Surcando el cielo será fácil observar el vuelo en círculos del buitre leonado, que cuenta con una notable colonia en los cantiles de la Peña. Tampoco será difícil ver alimoches o águilas reales. El sendero continúa siguiendo los montones o hitos de piedras. El paisaje de la Peña es una enorme mesa o muela donde no crece apenas vegetación arbórea. Es una plataforma rocosa con vegetación herbácea y de matorral, pero con un inestimable valor botánico, puesto que existen gran cantidad de especies endémicas. Las especies más frecuentes son los gamones, las gayubas y los lirios.

Siguiendo el recorrido en busca del punto más alto de la Peña se pasa junto a los 'casetos', construcciones de rocas donde se cobijaban los pastores de los frecuentes y fuertes vientos que azotan a la peña, y las dolinas, pequeñas depresiones del terreno. Rápidamente se alcanza el vértice geodésico donde se sitúa la cumbre de la Peña Amaya con 1.362 m. Desde aquí las vistas también son espectaculares, divisándose el valle de Humada, la Ulaña o la Peña de Albacastro. Al fondo sobresalen las montañas Palentinas, destacando la forma piramidal del Espigüete o el magnífico Curavacas.

El regreso se realiza por el borde norte de la Peña, dando vistas al valle de Valdeamaya y a la Peña de Albacastro. Cerca del vértice se puede descender hasta la localidad de Villamartín de Villadiego, aunque la ruta continúa por la parte superior de la Muela para ir en busca de un estrecho y angosto canal por donde descender. Una empinada y revirada senda conduce de nuevo a la parte inferior de la Peña. Siguiendo a los pies de los cortados calizos se alcanza el collado del Castillo, punto donde se separan la Peña Amaya y la Peña del Castillo. Las vistas una vez más son fantásticas.

A media ladera se bordea de nuevo la Peña El Castillo, intuyéndose el final de la ruta, no sin antes pasar junto a los restos de un muro de piedras que se corresponden a los de una antigua muralla. Se observa de nuevo, al pie de la ladera, los restos del castro de Amaya, hasta el cual conduce el sendero para regresar desde aquí sobre nuestros pasos hasta la localidad de Amaya.

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