La villa de Sasamón

El nombre de Sasamón proviene de Segisamon, así se llamaba la villa antes de la ocupación romana, cuando era un pequeño poblado celtíbero.

Los romanos la ocupan en el siglo I a.C. como parte de la estrategia en las guerras contra los cántabros entre los años 29 y 19 a.C. De hecho, se sabe que el propio emperador Augusto acampó en un cerro cercano a la ciudad. Su importancia fue capital en esa época puesto que por ella pasaban algunas de las vías de comunicación más importantes de la península.

Tras la ocupación visigoda y árabe, ya en el siglo XI, el rey Sancho II fija en la villa un obispado que dura hasta el primer tercio del siglo XII (1128) cuando Alfonso VII entrega al Obispo de Burgos la iglesia de Sasamón.

Este mismo rey dona al cabildo los tributos reales de la villa para la construcción de una gran iglesia que se denomina, desde entonces, Santa María la Real. Es a partir de ese momento, y hasta el siglo XVIII, cuando la villa alcanza su máximo auge económico.

Así, encontramos en la villa, además de su imponente iglesia, varias casonas solariegas que conservan blasones en sus fachadas, relacionadas con algunas de las más importantes familias de Sasamón, como los Villegas, Osorio, Báscones o Valtierra.

Además, podemos encontrar casas tradicionales entre sus estrechas calles que guardan el sabor medieval, y la ermita de San Isidro, en cuyo interior se guarda la Cruz del Humilladero, un precioso crucero del siglo XVI realizado en piedra y tallado con escenas de la Salvación.

Parte de las murallas del Siglo XV y una de sus monumentales puertas de entrada se conservan todavía, así como varios puentes medievales aunque de origen romano.

Las riberas de los ríos Brullés y Jarama, que rodean la localidad, son el entorno ideal para dar un tranquilo paseo disfrutando de la naturaleza.

 

El municipio de Sasamón

Regado por las aguas del río Brullés y formado por campos de cereales y por páramos, el municipio de Sasamón se compone de siete localidades: Sasamón, Olmillos de Sasamón, Castrillo de Murcia, Citores del Páramo, Villandiego, Villasidro y Yudego.

La existencia de Sasamón se evidencia desde época celtibérica pasando, posteriormente, a poder del imperio romano. De hecho, se sabe que el emperador Augusto estuvo acampado en la villa durante las Guerras Cántabras, en el siglo I a.C. También se tiene constancia escrita de que fue sede episcopal en los siglos XI y XII.

La villa conserva, de época medieval, parte de las murallas y una de sus puertas de entrada, además de su estructura urbana con estrechas callejuelas. Sobresale del caserío la iglesia de Santa María la Real, construida en el siglo XIII a instancias del rey Alfonso VII.

Numerosas casonas solariegas denotan el poder de sus promotores, cuyos blasones engalanan las fachadas. En la ermita de San Isidro se custodia la Cruz del Humilladero, un bello crucero del siglo XVI realizado en piedra y totalmente decorado.

Olmillos de Sasamón se precia de tener el imponente castillo de los Cartagena, del siglo XV. Pero también destaca su iglesia de la Asunción, construida a finales del siglo XVI y principios del XVII.

En Citores del Páramo, Villandiego, Villasidro y Yudego destacan sus iglesias parroquiales. En la iglesia de Yudego se guarda un retablo de estilo plateresco atribuido a Simón de Bueras y en Villandiego existe una pequeña ermita románica dedicada a San Nicolás que conserva la cabecera original.

En Castrillo de Murcia se celebra, el domingo siguiente al Corpus, la fiesta del Colacho, declarada de Interés Turístico Regional. En ella, un personaje vestido de llamativos colores recorre las calles del pueblo dando latigazos con una cola de caballo y saltando por encima de los bebés nacidos en el año.