La villa de Castrojeriz

Poco queda ya de las siete puertas y las murallas que cerraban la villa de Castrojeriz, tan sólo algunos restos aislados.

Se tiene constancia de la existencia de seis iglesias y siete hospitales para peregrinos, además de tres conventos, aunque no todos se mantienen en pie. A 2 km de la villa se hallan los restos del convento y hospital de San Antón. La carretera pasa debajo del gran arco que protege su preciosa portada. Entrando por el barrio del Manzano, o Almazán, hallarás la colegiata de Nuestra Señora del Manzano, y ya dentro de la villa, las iglesias de Santo Domingo y de San Juan. Los restos del convento de San Francisco todavía son visibles y el convento de Santa Clara sigue ocupado por monjas de clausura.

La Calle Real recorre todo el conjunto urbano de este a oeste y en ella se encuentra la Plaza Mayor, típica plaza porticada que sirve como plaza del Mercado. Casas tradicionales de entramado de madera y ladrillo se pueden ver en la calle del Arco Sardina. Allí se dice que se celebraba un mercado de pescado.

Entre las casonas blasonadas de los siglos XVI-XVIII que quedan en la villa destacan la Casa de los González Barona o Barahona, la Casa del Cordón o lo que queda del Palacio de los Condes de Castro, que se construyó aprovechando la pared y los cubos de la muralla.

Y para el que le apetezca darse un tranquilo paseo puede hacerlo por la Plaza de la Concordia, la de San Juan o el Paseo puerta del Monte.

 

El municipio de Castrojeriz

Siete localidades forman parte de este municipio. Castrojeriz, San Antón, Hinestrosa, Valbonilla, Vallunquera, Villasilos y Villaveta conforman un espacio que cuenta con una gran variedad paisajística así como unos recursos monumentales de primer orden, varios de los cuales están declarados como Bien de Interés Cultural e incluso como Patrimonio de la Humanidad, como es el caso del Camino de Santiago.

El municipio abarca 150 km2 de extensión en una zona dedicada, principalmente, al cultivo de secano cerealista. Su paisaje se distingue por la sucesión de páramos, campiñas y valles regados por el río Odra y sus arroyos afluentes.

Las evidencias más antiguas del poblamiento del cerro de Castrojeriz están datadas en la Edad del Bronce (1.700-700 a.C.), si bien se han encontrado evidencias de asentamientos posteriores, tanto de la Edad del Hierro como de la época celtibérica y de la ocupación romana.

La villa de Castrojeriz se asienta en la falda del cerro del Castillo, con una configuración longitudinal en torno a una calle principal, denominada calle Real. La Plaza Mayor porticada es el centro de la vida de la localidad y entre sus edificios más notables destacan la casa del Cordón, el Palacio de los Condes de Castro y la casa de los Gutierrez Barona.

En el barrio del Manzano merece atención la monumental excolegiata de Nuestra Señora de Manzano. Ya en el casco histórico, las iglesias de Santo Domingo y de San Juan, ésta última parroquia de la localidad, fueron levantadas en estilo gótico. El convento de Santa Clara aún mantiene su actividad, y de los conventos de San Francisco y San Antón se pueden admirar sus bellas ruinas.

De sus pedanías cabe destacar las monumentales iglesias de Villasilos y Villaveta, ambas construidas en el siglo XVI, el torreón de Hinestrosa y la pequeña iglesia románica de Vallunquera.